Fluir Centro

La importancia de la Inteligencia Emocional en nuestros hijos.

La Inteligencia Emocional se puede definir como la capacidad de ser inteligente  usando las emociones, es entender cómo nos sentimos y por qué y entender cómo se sienten los otros para usarlo en nuestras relaciones. Podemos decir que es esencial para la felicidad

El proceso de conocerse a uno mismo y saber manejarse en las relaciones se divide en 4 fases:

  1. Conciencia de uno mismo. Saber lo que sientes y por qué lo sientes.
  2. Autogestionarse. Ser capaz de proponerse retos y de cumplir las metas. Ser positivo ante los contratiempos, tener la capacidad de levantarse y volver a intentarlo, tener lo que se llama resiliencia.
  3. Empatía. Entender cómo se sienten los demás. Saber leer el lenguaje no verbal y saber qué le pasa a la otra persona. Ser capaces de ponerse en el lugar del otro.
  4. Relacionarse de manera adecuada. Saber colaborar, trabajar en equipo, influenciar a la gente, persuadir, comunicarse y escuchar.

Es importante entender que cada emoción es importante y tiene su lugar, las emociones son mensajes importantes de debemos escuchar y atender. El problema se da cuando tenemos emociones muy fuertes o están fuera de lugar siendo inapropiadas o incluso que duren demasiado tiempo.

Por lo tanto tener Inteligencia Emocional es saber escuchar qué nos dicen nuestras emociones y saber manejarlas, no permitiendo que te impidan hacer lo que sea que tengas que hacer. Por ejemplo, si cuando voy al trabajo algún conductor se cruza y casi provoca un accidente, a lo mejor me surge una emoción de enfado, necesaria para estar más atento, pero si me llevo ese enfado a mi trabajo ya no estaría cumpliendo la función para la que fue generada convirtiéndose así en disfuncional. Por lo tanto es necesario tener Inteligencia Emocional para saber identificar y manejar las emociones y que no se conviertan en un obstáculo en vez de una ventaja.

“Cada emoción tiene su propósito pero luego termina y hay que seguir adelante”.

A la hora de educar a un niño hay que tener en cuenta que todo lo que haces o dices delante de él le está enseñando Inteligencia Emocional. El cerebro de un niño está diseñado para observar y copiar a las personas que tiene en su entorno. Por lo tanto si quiero que mi hijo tenga una buena Inteligencia Emocional primero tengo que tenerla yo.

Pero tambien podemos ayudarles a que aprendan sobre sus emociones, haciéndoles preguntas, enseñandoles a observarse y a observar sus percepciones corporales, enseñarles la respiración profunda, enseñarles a parar y pensar antes de actuar. Para ello lo mejor es usar juegos en los que ellos se divierten a la vez que se entrenan en conocerse y gestionar.

“Cada vez que ayudas a un niño a gestionar sus emociones

le estás enseñando Inteligencia Emocional”

Por todo esto es importantes que “atendamos a la emoción” de nuestros hijos en vez de gritarles o castigarles.

Cuando tengan una emoción, sobre todo si es fuerte, debemos ayudarles a identificarla, saber qué nos quiere decir esa emoción y gestionarla de manera adecuada para que dure lo gusto y no más.

Si estás interesado en saber más sobre Inteligencia Emocional ponte en contacto con nosotros.

info@fluircentro.com

Patricia Robledo Ceinos

Educadora de padres del Centro Fluir.

× ¿Cómo puedo ayudarte?